Fruteros de cerámica

fruteros de ceramica

Los materiales cerámicos tradicionalmente han estados asociados a la cocina y a la conservación de los alimentos. Cuando se trata de contener la sabrosa fruta no hay nada mejor que un frutero de cerámica para ello, tanto por estética como por pura funcionalidad. Yo no puedo imaginar mi fruta en un frutero de plástico.

Tipos de fruteros de cerámica

Los fruteros de cerámica tradicionales son una fuente que poseen una geometría parecida a una copa, la cual presenta una especie de pie. Puede tener o no asa en su parte superior.

En nuestros días los diseños de los fruteros cerámicos son muy variados con formas que van desde extensos cuencos hasta exquisitos cestos pasando por platos pintados finamente.

En todos los casos la estética que de por sí posee la fruta en su punto de agranda hasta el límite máximo cuando está contenida en un recipiente de cerámica sea cual sea.

Por cierto, cuando se compra un frutero puede ser adquirido blanco o mate y a partir de él personalizarlo y decorarlo de la manera más original y a gusto propio, es decir, este recipiente no es algo entre él y la fruta. Tú puedes implicarte también de forma directa.

Fruteros de cerámica famosos

Nuestra relación con la cerámica es ancestral por ello nos encontramos con preciosos fruteros en edades ciértamente tempranas. Así, en Creta, unos dos mil años antes de Cristo era común el uso fruteros de arcilla cocida. Son muy numerosos los restos hallados en Festos y Cnosos. Se trata de fruteros policromados, en donde aparecen animales y motivos florares y con otras formas bastante complejas. Entre los fruteros de esta época recuperados están un frutero de color marrón con asa, un frutero que tiene una geometría similar a un plato con una bella decoración de motivos blancos y marrores y un frutero con cuello o pie que corona en un espectacular cuenco y de color verde.

Los museos suelen albergar ricas colecciones de fruteros, a veces reales como el frutero de Thomire, en el Museo Arqueológico de España y otras inmortalizados en lienzos: El frutero entre dos cestillos de Juan van der Hamen y León, Frutero de Johann Wilhelm o El bar del Folies Bergére de Edouart Manet.