Embrague cerámico

Embrague cerámico

Los embragues cerámicos tienen una cualidad que los hacen ser una buena opción frente a embragues de otros materiales: el índice de rozamiento elevado. Una tasa elevado de rozamiento es sinónimo de ahorro de potencia en el tramo mecánico que va desde el sistema impulsor o mecánico que es el motor hasta los elementos cinéticos: las ruedas. En los coches deportivos que requieren altos rendimientos mecánicos el uso de embragues cerámicos o semi cerámicos está muy extendido. Es decir, se entienden como embragues deportivos. Para una conducción con necesidades de las más altas prestaciones y en las que se trabaja a elevadas temperaturas es la cerámica el material más adaptado a esos ambientes extremos. 

El tacto de disco embrague cerámico suele sentirse algo brusco, sobre todo cuando uno no está familiarizado. Me recuerda al uso de un cuchillo cerámico: es tan ligero, además de cortar extremadamente bien, que su uso puede resultar ligeramente incómodo iniciamente por la falta de costumbre.

Funcionamiento del embrague cerámico

Cualquier embrague lo que hace es unir el motor por su volante con la caja que contiene el cambio de marcha o velocidad del vehículo, coche o carro. Usualmente los embragues usan amianto como material de fricción que va a hacer que el volante motórico se acople a la caja de cambios en los instantes en los que el embrague es presionado. Tomo es natural, todo proceso de rozamiento lleva implícito la degradación de las piezas mecánicas implicadas y en nuestro caso, el amianto, a pesar de sus cualidades térmicas aceptables, es afectado y acaba por necesitar una sustitución. Nuestra otra opción alternativa es el de la cerámica. La cerámica tiene un comportamiento mucho más noble que el amianto a prestaciones elevadas del sistema. Queremos recordar, para el que no lo sepa, que el amianto es una de las sustancias químicas más mortales que hay. Evitar su uso, frente a la alternativa cerámica sería por si misma una buenísima opción.